Charlas, Semillas al viento

Acompañar las rabietas desde el amor y el buentrato

¿Qué son las rabietas? ¿Qué le pasa a una criatura cuando tiene una rabieta?
Y los adultos, ¿cómo reaccionamos? ¿Qué sentimientos nos generan? ¿Sabemos acompañar todas sus emociones?

Alrededor de los dos años las criaturas atraviesan un momento especialmente delicado en sus vidas.
Se ha venido a llamar “los terribles dos” porque representa el primer gran cambio, la primera gran transformación en sus vidas.

En esta charla conoceremos las características evolutivas de esta etapa tan intensa para así poder empatizar con lo que les está ocurriendo y poder acompañarles desde otro lugar más amoroso y respetuoso. Entenderemos que las famosas “rabietas” responden a una fase normal del desarrollo; veremos estrategias para prevenirlas y evitarlas en la medida de lo posible y aprenderemos a acompañar sus emociones cuando todavía no saben autorregularse.

La charla tendrá lugar el próximo Jueves 25 de Marzo de 17:30-19:00h. a través de la plataforma Meet.

Tiene un precio de 10€ por persona y 15€ por pareja.

Para reservar tu plaza envíanos un correo a semillasdebuentrato@gmail.com o a través de Whatsapp: Berta (636274015)

Os esperamos!

Cuentos, Escuela de Buentrato, Talleres

Taller de autoconocimiento con Cuentos de Sabiduría

¿Conoces los talleres de autoconocimiento a través de los Cuentos de Sabiduría?

Es una de las metodologías que utilizamos para nuestros talleres, sencilla pero reveladora. Nos ayuda a poner el foco en el momento presente y a llevarnos claves para poder tirar del hilo que nos sacará del laberinto. Con esta metodología aprendemos a escuchar lo que el cuerpo nos dice, a trasladarlo más tarde a la cabeza para ponerle nombre y a verlo con perspectiva para poder seguir trabajando en ello.

Te invitamos a conocer esta metodología en un taller online gratuito con una duración de dos horas, que tendrá lugar el viernes 12 de Marzo de 17+19h.

Para poder trabajar con tranquilidad y que todas nos vayamos con una buena sensación el grupo es reducido, por lo que es necesario reservar plaza escribiendo un correo a semillasdebuentrato@gmail.com

Mandaremos el enlace al encuentro la misma semana.

¡Os esperamos!

Semillas al viento

Miedos y prejuicios

El sábado viví una bellísima experiencia y me apetece compartirla con vosotras ya que me hizo reflexionar mucho sobre mí y mi camino.

Hace muchos años, cuando recién  comenzaba a transitar el camino del autoconocimiento, recuerdo que llegaban a mí, técnicas de respiración para la relajación y otras pautas para controlar la ansiedad y el desasosiego que me acompañaban por aquel entonces.

Yo que siempre he pecado de incrédula, no hacía mucho caso a estas recomendaciones y pasaba por ellas de largo e incluso me permitía bromear sobre las técnicas o sobre las personas que las practicaban (miedos y resistencias se apoderaban de mí sin yo saberlo) Ahora sé que no es que yo fuera incrédula, que también, sino que esas invitaciones que me hacían a respirar y desde ahí poder controlar mis emociones,  implicaban un esfuerzo y un trabajo por mi parte y yo que, como la mayoría de mi generación, estaba acostumbrada a la rapidez e inmediatez sin esfuerzo, la opción que me daban de autorregularme no entraba en mis cálculos. Yo quería una solución a mis problemas a modo de varita mágica donde con un click, la ansiedad pasara, me sintiera más relajada y dejara de sufrir. Los profesionales que me acompañaban por aquel entonces me lo  facilitaban mucho, pues  me dispensaban todas las varitas mágicas que quisiera en forma de medicación; pastillas para dormir, para relajarme, para animarme y estar más activa, complejos vitamínicos para los dolores musculares y de cabeza porque cualquier cosa que le contaras al médico de turno tenia solución con una pastilla. Eso sí que era magia, o a mí me lo parecía.

Años después, me aventuré en la mayor experiencia de crecimiento personal que he vivido hasta el momento y lo hice como hago casi todo lo importante en esta vida, sin apenas pensarlo y sin estar preparada. He llegado a la conclusión de que esta es la forma en que la vida quiere que yo vaya aprendiendo, sobre la marcha y atravesándome el cuerpo, que por otra parte es el aprendizaje más real y profundo que existe, así que quizás, aunque yo no me sienta preparada, seguramente lo estoy o termino estándolo y es por esto que me siento muy agradecida.

Como os contaba, durante esta formación tan potente, atravesé momentos muy complicados en los que recuerdo como me decían constantemente “respira, y al respirar reciclas las emociones” “al respirar cambia la emoción” y más “respira y respira” que a mí me sonaba en ocasiones como si hablaran en clave y  me estuviera perdiendo parte de la conversación o a veces me parecía pitorreo porque yo no podía entender como pretendían que se me pasara el disgusto sólo con respirar. (Recordad que yo estaba acostumbrada a la varita mágica que todo lo cura rápidamente)Porque yo respirar respiraba,  que si no me hubiera muerto, pero claro, no funcionaba.

Poco a poco fui comprendiendo el significado de aquello que me querían decir porque cada vez tomaba más conciencia de mi respiración e iba aprendiendo a hacer respiraciones completas, que es una cosa que tiene mucha lógica y parece muy fácil pero que si llevas muchos años respirando superficialmente a la altura de la clavícula (sin apenas entrar aire a tus pulmones más que para sobrevivir) pues es muy difícil cambiar el patrón respiratorio, como cualquier cosa.

A la vez empecé a ir a clases de Pilates, porque esto es así, cuando empiezas a hacer cambios en tu vida cada vez te quieres más y te cuidas más, y el Pilates es muy bueno para el cuerpo y también se trabaja mucho la respiración por lo que me venía genial. Me apunté a Pilates y no a Yoga porque eso era demasiado espiritual para mí… en fin. Necesité casi dos años de Pilates para dar el paso y probar el Yoga. Me encantó desde el primer momento.

Ahora asisto dos veces en semana a Yoga e incluso, muy de vez en cuando, saco la esterilla en mi casa y me dejo fluir con lo que me pide el cuerpo.

Ahora ya he aprendido a respirar (de una forma útil y poderosa),  a sostenerme en el llanto y en la ansiedad, ahora puedo reconvertir una emoción dolorosa, sacarla de mí y encontrar la paz. Ahora comprendo aquel lenguaje en el que me hablaban.

He llegado hasta aquí deconstruyéndome y rehaciéndome desde el amor que ahora siento que me tengo. Por este camino no me han servido las varitas mágicas porque esas lo único que consiguen es adormecer tu sentir y alejarte de tu verdadero centro. Para andar este camino de autoconocimiento me he valido de mi propia magia y de la de mis aliadas en el transitar de mis laberintos. He dejado atrás creencias erróneas, muchos prejuicios y resistencias. Ha sido complejo pero puedo decir que me ha engrandecido caminarlo.

Y ¿porque he querido compartir esto hoy? Pues porque el sábado asistí a mi primer Kirtan, que es un concierto de mantras donde todxs lxs asistentes participan, dirigido por Vika Gurskaya (@lylytktana) de Yoga Arte Cáceres. Reconozco que tenía mis reticencias a asistir pero era una invitación de mi maestra de yoga por el aniversario de su sala, Home Yoga Shala (@home_yogashala_merida) y me decidí a probar. Dejé a un lado mis prejuicios, me permití experimentar algo diferente y disfrutarlo. Es cierto que en algún momento venían a mis pensamientos algunas frases del tipo “esto hace un tiempo te parecería una secta “o “anda ya! cómo va a meditar nadie con tanto ruido”. Cuando esos pensamientos venían los acogía y me permitía darme cuenta de cuáles son mis miedos y mis prejuicios y cómo a veces dejamos que estos limiten nuestra vida, dejando de hacer cosas o de conocer personas sólo por aquello que hemos creado en nuestra cabeza.

En el momento que me permití disfrutarlo sin complejos y sin expectativas lo disfrute enormemente ya que se genera una energía preciosa entre todas las personas que asisten y la vibración que transmite la repetición de mantras favorece el estado de meditación y serenidad. Así que cuando me vi a mí misma disfrutando de los efectos de la práctica, no pude más que echar la vista atrás a aquellos años en los que la sola invitación a realizar respiraciones profundas me parecía la idea más desorbitada del mundo.