Escuela de Buentrato, Talleres online

Presentación del curso El camino de la Transformación

¿Qué entendemos por crisis? ¿sabemos gestionarlas? ¿qué emociones aparecen cuando estamos en crisis? ¿cómo salir de esta situación? ¿qué es un duelo y como lo elaboramos? ¿Sabemos perdonar(nos)? ¿Qué es la resiliencia?

El camino de la Transformación es un curso on line en el que daremos respuestas a todas estas preguntas a través de un trabajo equilibrado entre teoría y práctica.

Para conocer mejor lo que vamos a hacer durante los tres meses de duración del taller, el próximo 15 de Junio a las 18h. (hora española) haremos una presentación online del curso.

La presentación se realizará a través de la plataforma Meet o Jitsimeet (sólo necesitarás el enlace) dependiendo del número de participantes.

Para asistir sólo tienes que rellenar el formulario adjunto o mandarnos un correo a semillasdebuentrato@gmail.com y te mandaremos el enlace.

Te esperamos con el corazón abierto ❤

Si te perdiste la presentación puedes volver a verla en Youtube

Escuela de Buentrato, Talleres

Del “Amordarse” al Amor darse

Este sábado tuvimos taller y fue estupendo.

El título elegido: Del “amordarse” al amor darse, haciendo un juego de palabras que utiliza Pilar Aguilar cuando habla de cómo las mujeres nos amordamos (ella es jienense y lo pronuncia así) a las relaciones dejando atrás lo que queremos.

En este marco comenzamos la mañana conectando con las veces que hemos dejado de lado cosas que nos importaban cediendo frente a las demás personas. Renuncias que en algunos casos se quedan enquistadas y nos generan frustración y malas relaciones.

Históricamente las mujeres tenemos un rol de cuidado y sumisión en la pareja, un rol que viene marcado y dado por la sociedad, un mandato que circula por nuestras venas a la misma velocidad que la sangre.

Nos han contado que hay que aguantar, que hay que dar placer, que hay que postergar nuestros sueños por la armonía de la pareja o para satisfacción de otras personas, y de esa forma sólo caemos en el servilismo. De esta manera y a lo largo de la historia hemos renunciado a estudiar para casarnos, a trabajar por ser madres, a tener pareja por cuidar de nuestros padres…y un suma y sigue con variables para todos los gustos.

Nos sobrecargamos con demandas ajenas porque, total, ¿qué nos cuesta? Pues está claro que sí nos cuesta, que renunciar y ceder nos pasan factura. Naturalizar esos mandatos simplemente porque nos han contado que forman parte de nuestra condición femenina es situarnos en la renuncia a nuestras propias vidas, a nuestros propios sueños.

Se nos ha vendido tanto la idea de que sin una pareja no somos nada, que en ocasiones cuando la encontramos o cuando la tenemos vivimos en una eterna lucha por no perderla y en esa lucha, a veces unilateral, nos erigimos como centro de todo lo que pasa en ella y nos sacrificamos hasta el límite anteponiendo casi siempre sus deseos a los nuestros.

¿Cuándo fue la última vez que pensaste en lo que tú quieres? ¿En si te apetece realmente ese plan que te está proponiendo? ¿En tus planes a futuro?

En esa idea que nos venden, el papel de regalo es el amor romántico, del que tanto se habla, ese que nos enseña a estar disponibles, a ser buenas esposas, a dejarlo todo por amor, al todo vale!

Y no vale todo!

Empezamos a amoldarnos a situaciones que nos parece que no son graves y finalmente podemos acabar en relaciones tóxicas o violentas. Este proceso se ve estupendamente a través de la dinámica de la telaraña del abuso, de Trinidad Soria López, en la que podemos ver como, paso a paso, se puede entrar en una relación dañina. Ella lo marca en siete pasos:

  • Degradación: insultos, críticas, descalificaciones, ridiculización, sabotaje, humillación…
  • Cosificación: Ignorar su presencia, negarle la palabra, invadir espacios, imponer relaciones sexuales, exigir cómo debe ir vestida, peinada, dar órdenes, exigir obediencia, tomar decisiones unilaterales.
  • Intimidación: Amenazas, agresiones físicas, agresiones sexuales, violaciones, gestos o miradas amenazantes, gritos, acoso telefónico, vigilancia, crear desorden, conducción temeraria
  • Privación: controlar o restringir salidas u horarios, decidir qué puede o no hacer, dejarla al margen en salidas sociales, prohibición de relaciones familiares, retención en el hogar, ocultar información económica, denegar el acceso a bienes comunes, poca asignación económica, rendimiento de cuentas, endeudamiento sin su conocimiento.
  • Sobrecarga de responsabilidades: actuar como si fuera el dueño de la casa, tratarla como si tuviera que estar a su servicio, revisión de las tareas domésticas, imponer tiempos y espacios, no participar en tareas, culparla de los problemas familiares
  • Distorsión de la realidad (luz de gas): Utilizar argumentos contradictorios, usar la ilusión de alternativas, lenguaje vago y confuso, tergiversar acuerdos, elogiar-humillar, imagen social opuesta a la que tiene en casa, olvido de promesas, engaños, mentiras, cambiar objetos deliberadamente, manipular el estado físico.
  • Estrategias defensivas: Restar importancia a los hechos, argumentar a su favor, racionalizar lo que hace desde la lógica, desviar los problemas, negar la violencia, olvidar lo ocurrido, chantaje emocional.

Y es que nos han vendido el amor romántico como la salvación, nos han contado que siempre habrá un príncipe que nos dé la mano, nos suba al caballo y nos salve de la bruja y lo único que hemos conseguido ahora es llega a demonizar el amor, a confundir el amor en toda su extensión a ese tipo de amor y además a dejar de lado toda su parte romántica, metiéndola en el mismo paquete, y de esa forma parece que todo aquello que suena a sensible o bonito ahora no se puede hacer… ¿por qué no preparar algo bonito para tu pareja? para volver a conectar, para relajaros, para daros placer…eso no está reñido con nada. Tú decides!

Darnos cuenta de dónde cedemos en nuestras relaciones y a dónde nos lleva nos puede dar pistas para aprender a negociar en ella, para aprender a poner límites, pero antes que nada, para escucharnos y saber qué es lo que realmente queremos nosotras.

A medida que cedemos vamos perdiendo nuestra propia esencia, nos vamos diluyendo, nos vamos “amordando“, cuando lo que necesitamos es darnos amor para salir de esa tesitura.

Para empezar a darnos amor tenemos que empezar a conectar con todo aquello que siempre nos ha gustado hacer, debemos empezar a construirnos de nuevo desde el buentrato, dar luz a nuestras sombras, negociar y renegociar cada día de nuestra vida, tanto con nosotras mismas como con quienes nos rodean en nuestro cotidiano y para ello debemos también buscar entre nuestras habilidades y fortalezas.

Conocer nuestras habilidades y fortalezas nos dará una pista de con qué herramientas contamos a la hora de negociar y además también nos dará la pista de dónde nos cuesta más poner límites.

El único camino para amarnos es conocernos y cuanto mejor lo hagamos, mejor nos amaremos.

Semillas al viento

La importancia del perdón

Perdonar es liberarnos de una carga para poder volar libres.

Aunque perdón es una palabra de origen latino: per donare (dar con intensidad) no aparece como tal en los textos hasta llegar a la Torá en la que en uno de los capítulos del Génesis aparece narrado como hecho, aún sin palabra que lo defina (Gen-37-47)

Históricamente el perdón no es algo natural, al contrario, era más fácil encontrar venganza en una ofensa que el perdón (véanse las culturas paganas. la Ley del Talión…). A partir del judaísmo y más tarde del cristianismo aparece como la consecución de admitir una culpa, arrepentirse y pedir perdón por ello.

También debemos diferenciar el perdón que damos y el que recibimos. En cuanto al primero, nadie puede obligarte a perdonar una ofensa, es una decisión personal que normalmente, y como ya he dicho, va en contra de los sentimientos de rabia que suelen acompañarnos. Pero acercarnos al perdón hace que nos transformemos y nos alivia la carga negativa que es inherente al rencor. Perdonar es aprendizaje y por tanto resiliencia. Para conceder el perdón atravesamos varias fases:

  • Confrontar la rabia interior, la vergüenza, la herida.
  • Reconocer la fuente de la herida y por qué nos hace tanto daño, qué sentimientos escondemos tras el dolor.
  • Elegir perdonar. Esa es la opción, aunque haya base para la venganza o la ira, escoger perdonar nos va a hacer bien tanto física como psicológicamente.
  • Buscar una nueva forma de ver a la persona que nos ha infringido la ofensa. No justificar el acto, pero sí perdonar a la persona.

Cuando el perdón es algo que pedimos la forma de hacerlo nos resulta más fácil, de hecho lo utilizamos como fórmula habitual cada día cuando tropezamos con alguien, cuando pisamos a alguien…Pero, ¿qué hay cuando debemos pedirlo por algo que realmente hemos hecho mal, por alguna injusticia o algo grave? En este caso el quiz de la cuestión está en saber reconocer la culpa, y también tienen unas fases:

  • Admisión de la culpa
  • Confesión
  • Cambio de conducta

El perdón tiene también varias expresiones para ser pedido, por que hay veces que la persona ya no está, ha fallecido, otras veces puede encontrarse lejos y no podemos hablar directamente con ella…En cualquier caso podemos utilizar cualquiera de estas fórmulas:

  • Disculparse cara a cara. Reconocer la verdad. De esta forma descargamos nuestro dolor. Eso no significa que la relación vaya a seguir como si nada. Debemos dar un tiempo a que la otra persona integre nuestras disculpas. No tener expectativas y hacerlo de corazón es el mejor consejo. Por supuesto no podemos nunca imponer nuestra necesidad de perdón.
  • Escribir. Puede ser una carta corta o larga, y no tiene que llegar a la persona destinataria, nos puede servir como ejercicio de perdón al volcar nuestras necesidades en ella. También podemos escribir nuestras disculpas para clarificar lo ocurrido y que realmente lleguen a esa persona.
  • Visualización. Podemos también visualizar el perdón. Es algo más complicado si no tienes la costumbre de hacer este tipo de ejercicios, pero si sueles practicarlos, el relajarse y concentrarse en pedir perdón es liberador.
  • Confesión. No se trata del tipo de confesión religiosa a través de un confesionario, aunque si te va bien así, puedes intentarlo. Se trata de que algunas veces cargamos con secretos que nos pesan hasta clavarnos en el suelo y necesitamos irnos de este mundo ligeros, así que también viene bien aclarar y confesar algunas cosas antes de que sea más tarde.

Y luego está la cuestión de perdonarnos a nosotras mismas, como personas. Perdonar todo aquello que tenemos pendiente y que sigue llenando nuestras mochilas y no dejando sitio para otras cosas. Vamos acumulando heridas y llega un momento en que hay que revisarlas, algunas habrán cicatrizado más o menos bien, otras estarán casi secas y otras seguirán abiertas.

Lo interesante es mirar cada una de esas heridas y ver su importancia. En muchas de ellas veremos que la cosa no es tan grave, que cuando pasó lo que pasó, no pudimos hacer otra cosa, no teníamos más herramientas y que ahora soy otra persona, que me miro con otros ojos, y que para continuar, necesito perdonarme.

Si no soy capaz de perdonarme a mí misma, no puedo pretender perdonar a nadie.

El perdón adopta muchas formas, colores, olores…lo importante es que encuentres la tuya, te perdones y perdones.

Y después a volar!

Semillas al viento

Miedos y prejuicios

El sábado viví una bellísima experiencia y me apetece compartirla con vosotras ya que me hizo reflexionar mucho sobre mí y mi camino.

Hace muchos años, cuando recién  comenzaba a transitar el camino del autoconocimiento, recuerdo que llegaban a mí, técnicas de respiración para la relajación y otras pautas para controlar la ansiedad y el desasosiego que me acompañaban por aquel entonces.

Yo que siempre he pecado de incrédula, no hacía mucho caso a estas recomendaciones y pasaba por ellas de largo e incluso me permitía bromear sobre las técnicas o sobre las personas que las practicaban (miedos y resistencias se apoderaban de mí sin yo saberlo) Ahora sé que no es que yo fuera incrédula, que también, sino que esas invitaciones que me hacían a respirar y desde ahí poder controlar mis emociones,  implicaban un esfuerzo y un trabajo por mi parte y yo que, como la mayoría de mi generación, estaba acostumbrada a la rapidez e inmediatez sin esfuerzo, la opción que me daban de autorregularme no entraba en mis cálculos. Yo quería una solución a mis problemas a modo de varita mágica donde con un click, la ansiedad pasara, me sintiera más relajada y dejara de sufrir. Los profesionales que me acompañaban por aquel entonces me lo  facilitaban mucho, pues  me dispensaban todas las varitas mágicas que quisiera en forma de medicación; pastillas para dormir, para relajarme, para animarme y estar más activa, complejos vitamínicos para los dolores musculares y de cabeza porque cualquier cosa que le contaras al médico de turno tenia solución con una pastilla. Eso sí que era magia, o a mí me lo parecía.

Años después, me aventuré en la mayor experiencia de crecimiento personal que he vivido hasta el momento y lo hice como hago casi todo lo importante en esta vida, sin apenas pensarlo y sin estar preparada. He llegado a la conclusión de que esta es la forma en que la vida quiere que yo vaya aprendiendo, sobre la marcha y atravesándome el cuerpo, que por otra parte es el aprendizaje más real y profundo que existe, así que quizás, aunque yo no me sienta preparada, seguramente lo estoy o termino estándolo y es por esto que me siento muy agradecida.

Como os contaba, durante esta formación tan potente, atravesé momentos muy complicados en los que recuerdo como me decían constantemente “respira, y al respirar reciclas las emociones” “al respirar cambia la emoción” y más “respira y respira” que a mí me sonaba en ocasiones como si hablaran en clave y  me estuviera perdiendo parte de la conversación o a veces me parecía pitorreo porque yo no podía entender como pretendían que se me pasara el disgusto sólo con respirar. (Recordad que yo estaba acostumbrada a la varita mágica que todo lo cura rápidamente)Porque yo respirar respiraba,  que si no me hubiera muerto, pero claro, no funcionaba.

Poco a poco fui comprendiendo el significado de aquello que me querían decir porque cada vez tomaba más conciencia de mi respiración e iba aprendiendo a hacer respiraciones completas, que es una cosa que tiene mucha lógica y parece muy fácil pero que si llevas muchos años respirando superficialmente a la altura de la clavícula (sin apenas entrar aire a tus pulmones más que para sobrevivir) pues es muy difícil cambiar el patrón respiratorio, como cualquier cosa.

A la vez empecé a ir a clases de Pilates, porque esto es así, cuando empiezas a hacer cambios en tu vida cada vez te quieres más y te cuidas más, y el Pilates es muy bueno para el cuerpo y también se trabaja mucho la respiración por lo que me venía genial. Me apunté a Pilates y no a Yoga porque eso era demasiado espiritual para mí… en fin. Necesité casi dos años de Pilates para dar el paso y probar el Yoga. Me encantó desde el primer momento.

Ahora asisto dos veces en semana a Yoga e incluso, muy de vez en cuando, saco la esterilla en mi casa y me dejo fluir con lo que me pide el cuerpo.

Ahora ya he aprendido a respirar (de una forma útil y poderosa),  a sostenerme en el llanto y en la ansiedad, ahora puedo reconvertir una emoción dolorosa, sacarla de mí y encontrar la paz. Ahora comprendo aquel lenguaje en el que me hablaban.

He llegado hasta aquí deconstruyéndome y rehaciéndome desde el amor que ahora siento que me tengo. Por este camino no me han servido las varitas mágicas porque esas lo único que consiguen es adormecer tu sentir y alejarte de tu verdadero centro. Para andar este camino de autoconocimiento me he valido de mi propia magia y de la de mis aliadas en el transitar de mis laberintos. He dejado atrás creencias erróneas, muchos prejuicios y resistencias. Ha sido complejo pero puedo decir que me ha engrandecido caminarlo.

Y ¿porque he querido compartir esto hoy? Pues porque el sábado asistí a mi primer Kirtan, que es un concierto de mantras donde todxs lxs asistentes participan, dirigido por Vika Gurskaya (@lylytktana) de Yoga Arte Cáceres. Reconozco que tenía mis reticencias a asistir pero era una invitación de mi maestra de yoga por el aniversario de su sala, Home Yoga Shala (@home_yogashala_merida) y me decidí a probar. Dejé a un lado mis prejuicios, me permití experimentar algo diferente y disfrutarlo. Es cierto que en algún momento venían a mis pensamientos algunas frases del tipo “esto hace un tiempo te parecería una secta “o “anda ya! cómo va a meditar nadie con tanto ruido”. Cuando esos pensamientos venían los acogía y me permitía darme cuenta de cuáles son mis miedos y mis prejuicios y cómo a veces dejamos que estos limiten nuestra vida, dejando de hacer cosas o de conocer personas sólo por aquello que hemos creado en nuestra cabeza.

En el momento que me permití disfrutarlo sin complejos y sin expectativas lo disfrute enormemente ya que se genera una energía preciosa entre todas las personas que asisten y la vibración que transmite la repetición de mantras favorece el estado de meditación y serenidad. Así que cuando me vi a mí misma disfrutando de los efectos de la práctica, no pude más que echar la vista atrás a aquellos años en los que la sola invitación a realizar respiraciones profundas me parecía la idea más desorbitada del mundo.

Talleres

Amarnos para amar

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Ya tenemos programado nuestro próximo módulo, Amar para amarnos, sobre vínculos amorosos para fomentar el Buentrato.

 

Este taller es para mujeres y es gratuito. Se facilitará en la Asociación de vecinos La Nueva Elipa, calle Sta. Felicidad 29, Madrid (Metro La Elipa) y tendrá lugar del 19 de Febrero al 29 de Abril de 2020, todos los miércoles de 18:30 a 21:00h.

 

Es un taller presencial con compromiso de asistencia en el que compaginaremos la teoría y la práctica con ejercicios vivenciales.

 

Trabajaremos con nuestros vínculos amorosos, la forma en que nos relacionamos, tanto con nosotras mismas como con las demás personas, dónde están nuestros límites y cómo negociarlos en nuestras relaciones. Veremos cómo seducimos y qué nos seduce, cómo buscamos la fusión o la separación con las demás personas y reflexionaremos sobre nuestros guiones de vida para poder cambiarlos y aprender así a tener relaciones de Buentrato.

 

Es necesario inscribirse para realizar el taller.

 

Inscripciones en semillasdebuentrato@gmail.com con nombre, apellidos y teléfono de contacto.

 

La selección del grupo se cerrará el 14 de Febrero.

 

Te esperamos para cocrear espacios de Buentrato.

Cuentos, Semillas al viento, Talleres

En busca de la felicidad

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Este sábado pudimos disfrutar de una mañana estupenda con un taller muy significativo: En busca de la felicidad

Partiendo del cuento de El árbol rojo llegamos a interesantes reflexiones.

¿Qué es la felicidad? o mejor aún, ¿qué nos venden cómo felicidad?

Depende de a quién preguntes te responderá una cosa u otra. La felicidad es algo intangible, se siente o no se siente. Nos provoca alegría sentirla, pero también nos puede provocar sentimientos de frustración, ansiedad o desesperación creer que nunca la vamos a tener.

Vivimos inmersas en un sistema capitalista que produce deseos en cadena y muchas veces sentimos que nuestra felicidad va ligada a esos deseos o mejor, al hecho de conseguirlos. Hay quien es feliz acumulando cosas al igual que hay quien es feliz con lo mínimo. (Ojo, que ahora llegan las Navidades)

Tener todo lo que ansiamos no es tener la felicidad, aunque puede que creamos que sí. Creemos que somos libres, que tenemos la voluntad de elegir lo que queremos y en esas elecciones basamos también nuestra felicidad. Pero, ¿somos libres? O somos felices pensando que somos libres.

A veces nos pasamos la vida esperando algo…y ese algo no llega y eso nos hace infelices: esperamos la pareja de nuestra vida, el trabajo de nuestra vida, tener una familia, vamos, el paquete completo, y aquí volcamos nuestras expectativas, todo aquello que diseñamos a nuestro antojo y por lo que medimos el resto de las cosas y al resto de las personas.

Si vamos pensando en alcanzar la perfección y esta nunca llega porque nuestras expectativas son muy altas, lo único que alcanzaremos será un estado de frustración continuo.

Pero, ¿qué hacemos nosotras para que aquello que queremos ocurra? ¿Qué tipo de raíces tiene nuestro árbol de la vida? Si resulta que no estoy obteniendo los frutos que quiero, tendré que mirar si estoy abonando bien el terreno, si mis raíces, que son mis fortalezas están en buen estado o están podridas.

Proyectar mis deseos, mis frutos, y no conseguirlos no me lleva a la felicidad, sin embargo, si soy capaz de redirigir mis objetivos, priorizarlos y relativizarlos, probablemente sea más fácil que mi listón de la felicidad se ponga a mi alcance.

Para eso voy a revisar mis expectativas en mis tres niveles:

¿Qué quiero para mí?

¿Qué quiero para mis relaciones?

¿Qué quiero en mi mundo?

Es imprescindible revisar de tanto en tanto mis expectativas para ver dónde estoy en cada momento vital, porque si no, veré la vida pasar y con ella las oportunidades que quería para mí. El universo nos va dejando pistas, sólo hay que saber verlas y atraparlas al vuelo.

De esta forma podremos ir modificando nuestros planes y cuando surge una crisis, no sólo seremos flexibles en su tránsito sino que saldremos fortalecidas de ella, aprenderemos a sacarle el lado positivo.

Y,  ¿qué tienen que ver mis expectativas con el género? Pues todo. El sistema patriarcal nos enseña que no valemos lo suficiente solas, que no podemos llegar a lo más alto porque ya se encarga de no llevar a cabo la conciliación laboral, se encarga de que estemos pendientes de desear lo que no somos, porque en ese camino es donde él nos tiene subyugadas. A lo largo de la historia a las mujeres se nos negó estudiar, se nos negó trabajar y a las pioneras, esas mujeres que lograron salir adelante a pesar de todo, se las enterró bajo miles de nombres masculinos para que no asomaran la cabeza.

Pero ahora tenemos la posibilidad de plantar cara, de reprogramar toda esa historia que han  querido vendernos y de tomar las riendas de nuestra vida.

En ocasiones sabemos lo que queremos, pero también tenemos la creencia de que no va a ser suficiente, de que no valemos para ello, o peor aún, de que no nos lo merecemos (síndrome de la impostora) y aquí entra en juego una glándula muy útil que tenemos situada justo en medio del esternón y que se llama TIMO. El timo fue utilizada para la reprogramación durante años, y no es casualidad: esos golpecitos en el pecho al ritmo de por mi culpa, por mi culpa, no hacían más que incorporar en nuestros cerebros la idea de que todo era por nuestra culpa y con esa losa encima, ¿quién avanza?

Por eso es muy importante cambiar nuestra forma de pensar sobre nosotras, de vernos en positivo, de creer en lo que hacemos y en estar seguras de que lo que hacemos está bien hecho: PUEDO, QUIERO Y MEREZCO y esto también podemos hacerlo utilizando la misma glándula. Visualizando lo que deseamos y dándonos unos golpecitos al ritmo de quiero, puedo y merezco. No es un ejercicio largo, bastan cinco minutos al día y es efectivo.

Necesitamos empezar a buscar la felicidad dentro de nosotras, buceando hasta encontrar nuestra verdadera esencia, aquella que tiene mucho que ver con nuestra niña interior, lo que deseaba, lo que soñaba, lo que realmente le hacía feliz. Sólo en esa comunión con nosotras mismas está la respuesta.

Así que la propuesta es sencilla, volver a entablar conversaciones serias con aquella niña, conversaciones que nos den pistas de lo que hemos olvidado u omitido por estar inmersas en satisfacer deseos que no nos llevan a ninguna parte, e incluso deseos de terceras personas. Ajustar nuestra realidad a nuestros propios deseos es el único camino a seguir.

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Talleres

La Memoria del cuerpo

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¿Escuchamos a nuestro cuerpo? ¿Somos conscientes de por qué se comporta como se comporta?
El cuerpo tiene sus razones, se cierra y se abre sin que muchas veces percibamos esos cambios. Unas veces achacamos su comportamiento a enfermedades, a cambios hormonales, a heridas…Pero esas heridas en muchos casos no son visibles, están abiertas porque no hemos sabido cómo cerrarlas, de hecho algunas están ahí sin que sepamos que están, pero el cuerpo guarda su memoria.
En este taller vamos a aprender a escuchar a nuestro cuerpo, con los cinco sentidos, vamos a darle forma y dar presencia a todas aquellas zonas que quedan invisibilizadas.
Partiendo del trabajo corporal iremos ahondando en las sensaciones que nos dejan algunos recuerdos, sanando esas heridas y permitiendo que recupere su estado natural, que sea saludable.
Vamos a aprender a permitirnos sentir nuestro cuerpo, a hacernos dueñas de nuestras sensaciones y de nuestro placer porque tenemos todo el derecho a sentir.

El taller tendrá lugar el sábado 26 de Octubre de 10-14h. en nuestra consulta de Terapias Naturales (Plaza de San Juan de Covas 2, local 6, Alcorcón)

Tiene un precio colaborativo de 25 euros

Sólo hay 10 plazas disponibles y puedes reservar la tuya en: semillasdebuentrato@gmail.com

 

Semillas al viento, Talleres

El Deseo

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Este sábado comenzamos nuestro ciclo de talleres mensuales con El Deseo.

 

Podemos hablar del deseo como algo intrínseco del ser humano, si no hubiéramos deseado mejorar seguiríamos en las cavernas. El deseo cumple una función y es hacer que nos movamos en una dirección en busca de aquello que anhelamos, son metas imaginarias que nos impulsan hacia el futuro. En general nos pasamos la vida deseando algo: cuando somos pequeñas deseamos ser mayores para poder hacer lo que nos dé la gana, cuando somos adolescentes deseamos tener dinero para ser independientes de nuestros padres y madres, cuando tenemos novios o novias deseamos estar todo el día pegadas a ellos o ellas, cuando somos adultas deseamos todo lo que nos ofrece el capitalismo porque esa creación que el sistema hace del deseo es lo que mueve el mundo. Pero, ¿cómo vivimos nuestro propio deseo? ¿En qué deseamos convertirnos?

 

Deseo vs Aceptación= responsabilidad: Sí (Cuidado con lo que deseas). Si de repente obtenemos lo que deseamos nos surge el dilema de la responsabilidad, ahora debemos hacernos responsables de aquello que deseábamos. Surge el miedo a nuestro propio deseo y a qué hacer con él.

 

Este deseo tiene una parte de placer, anticipar la satisfacción de tener o poseer algo nos proporciona una dosis de placer y también entra en juego la fantasía de conseguirlo. Si ese deseo además es satisfecho nuestras endorfinas se vuelven locas por lo conseguido, nos da un subidón estupendo. Pero, ¿acaso conseguir todo lo que queremos nos hace felices?

 

Deseo vs Rechazo= frustración: No (duelos). Por otra parte si el resultado de nuestro deseo es negativo o recibimos una negativa nos cae encima un sentimiento de frustración que nos lleva a una pequeña o gran crisis y que debemos cerrar con un duelo. Nuestras fantasías no se ven saciadas y nuestras expectativas caen en picado. Esa frustración normalmente viene acompañada de ira, y como ya hemos dicho en más ocasiones, a las mujeres no se nos deja expresar la ira por lo que se acaba acumulando en nuestro depósito interno y manifestándose en forma de tristeza o depresión. También podemos encontrarnos con que no sabemos decir No, esa dificultad es nuestro propio miedo al rechazo. Conectando con lo anterior, el conseguir todo lo que deseamos hace que nuestro cerebro no esté nunca satisfecho y siga creando deseos, lo que al final se traduce en una infelicidad continua.

 

Independientemente de lo que la mente experimenta, reacciona con deseos que siempre implican insatisfacción. Si la mente experimenta algo desagradable desea librarse de la irritación, si experimenta algo placentero desea que perdure por lo que siempre está insatisfecha.

 

Si ponemos como ejemplo de esto el amor, nos causará:

 

  • Ansiedad (abandono)
  • La creencia de que podemos aspirar a alguien mejor.
  • Ambos pensamientos a la vez

 

Si aceptas que las cosas son como son, no hay sufrimiento.

 

Para poner el broche de oro y sin dejar el tema, hablamos de un deseo mucho más íntimo, el deseo sexual, y para hacerlo jugamos con palabras: Deseo, placer, fantasía, sexualidad

 

Todas ellas son palabras que juegan con nuestros cinco sentidos, las sentimos con todos ellos.

 

Deseo. Suena a algo prohibido, a algo carnal, sudor, pasión…A las mujeres no se nos enseña a desear, se nos enseña a ser deseadas. A estar siempre disponibles para los deseo del otro, a satisfacer sus deseos sin pensar en los nuestros. Durante siglos las mujeres han sido tratadas como simples recipientes en los que poner la semillita, se pensaba que no teníamos estímulos sexuales, que no necesitábamos desear y que con tener un hombre ya íbamos servidas, independientemente de que cumpliera o no nuestras expectativas. Hoy aún se mutilan mujeres sexualmente para evitar que deseen, que sientan.

 

Placer. El placer se nos ha negado. Montones de tratados médicos destripaban la anatomía femenina sin poner de relieve que también sentimos y necesitamos ese placer. Se nos daban curas contra la histeria que no eran más que masturbaciones para dejarnos tranquilas y satisfechas. De hecho las mujeres disponemos de una parte anatómica diseñada exclusivamente para nuestro placer: el clítoris, algo que no tienen los hombres.

 

Fantasía, que deja volar nuestra imaginación. Imaginación que en muchos casos viene apoyada en un amor romántico que nos deja en un papel de sumisión frente al hombre que debe darnos protección y placer. Fantasías que no hay que compartir, que no tienen por qué llevarse a cabo, que sólo están ahí para erotizarnos.

 

Sexualidad. Desde pequeñas se nos enseña de forma diferente a vivir nuestro sexo: Lo que no se ve, no existe. Lo que no se nombra, no existe.

 

En el caso de las mujeres al tener los órganos sexuales internos parece que no existieran, de hecho sería un ejercicio interesante saber si podríais pintar de memoria vuestra vulva. Pero la sexualidad va mucho más allá de nuestros órganos reproductores. Tenemos un cuerpo sexuado y preparado para el placer y prácticamente usamos un porcentaje muy pequeño de él para disfrutarlo completamente.

 

La sexualidad se compone de globalidad y genitalidad.

 

La globalidad es el todo, es nuestro cuerpo en un conjunto indivisible, todo placer y gozo, son caricias, son miradas, roces, susurros, todo aquello que nos provoca placer y que no tiene por qué ver con la genitalidad, que es la otra parte, la más conocida.

 

Y añadimos una palabra más: Seducción

 

En el juego de la seducción nos puede llamar la atención un cuerpo estático (alguien sentado en una barra: su pelo, su cara, su cuerpo, sus gestos…) o un cuerpo dinámico (el caminar, el bailar…) también el lenguaje verbal forma parte de la seducción, no sólo lo que me dicen sino en qué tono y de qué forma me lo dicen.

 

Cuando nos sentimos seducidas por una persona entramos en una fantasía en la que la vemos como queremos verla o la imaginamos y no como realmente es. Esa fantasía puede seguir alimentándose y puede erotizarnos, es decir, imaginamos a esa persona desde el placer y dándonos placer. En las fantasías eróticas podemos imaginar cosas que no tienen por qué convertirse en realidad, sólo forman parte de un imaginario que nos sirve para obtener otro tipo de placer. Ese placer puede tener su culminación en relaciones sexuales solas, lo que nos llevaría al autoerotismo o en compañía.

 

El autoerotismo forma parte intrínseca de nosotras mismas, nadie mejor conoce nuestro cuerpo y dónde y cómo tocarlo para acceder al placer pero sin embargo en un momento el patriarcado decidió que las mujeres no teníamos ni necesitábamos placer, que nuestra función era simplemente reproductiva, que el placer se lo teníamos que dar nosotras al hombre y que estaba bien que éste tuviera experiencias con otras mujeres. Este placer que tanto tiempo se nos negó podemos volver a conquistarlo conociéndonos a nosotras mismas para compartir ese conocimiento más tarde si lo deseamos con una pareja o bien disfrutarlo solas.

 

También debemos distinguir entre atracción y deseo que son términos diferentes. Para diferenciarlos se puede usar la metáfora del café: no es lo mismo decir me gusta el café (atracción) que me tomaría un café (deseo). Si estoy despierta a las cinco de la mañana por mucho que me guste un café puede que no sea la mejor manera de volver a dormirme por lo tanto se da una atracción sin deseo. Si por otra parte me despierto pegada de hora y necesito despertarme rápidamente y no me gusta el café igual me siento obligada a tomarme uno para acabar de despertarme y se da justo lo contrario, el deseo sin atracción.

 

Para tener una buena salud sexual los Derechos sexuales deben ser reconocidos y garantizados:

 

  • Al placer sexual
  • A la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables
  • Expresión sexual emocional
  • Atención de la salud sexual
  • Libertad sexual
  • Equidad sexual
  • Información basada en el conocimiento científico
  • Privacidad sexual
  • Autonomía, integridad y seguridad sexual

 

En general debemos desaprender todo lo aprendido para volver a aprender, debemos aprender a deconstruirnos para volver a construirnos cada día, porque lo que me ha servido hasta hoy puede que no me sirva mañana.

 

Fue una mañana muy entretenida y llena de buenos deseos…

 

Y tú, ¿Qué deseas?

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Talleres

Nuevo módulo de Crisis y Duelos

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En nada tenemos aquí Septiembre y el nuevo módulo de Crisis y Duelos.

Un módulo pensado para aprender a identificar esas crisis laberínticas que llenan algunos de nuestros huecos, esas que a veces tapamos y metemos en cajones para no volver a recordarlas y que cuando menos nos lo esperamos aparecen y nos vuelven a colocar en un lugar donde no nos gusta estar.

A través de dinámicas sencillas aprenderemos a elaborar los duelos que se asocian a toda crisis para emprender el camino de la transformación y renacer desde el aprendizaje y la resiliencia.

El taller es gratuito y únicamente se pide compromiso de asistencia por ser plazas limitadas.

Será en la Asociación de Vecinos de La Nueva Elipa (Metro La Elipa) del 11 de Septiembre al 27 de Noviembre, los miércoles de 18:30-21:00h.

Es un taller gratuíto y para reservar tu plaza tienes que mandarnos tus datos y un teléfono de contacto a semillasdebuentrato@gmail.com

Te esperamos con el corazón abierto ❤

Semillas al viento, Talleres

Agradecidas y emocionadas

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Así nos sentimos, agradecidas y profundamente emocionadas con el cierre del grupo de Vínculos amorosos al que hemos acompañado a lo largo de tres meses.

Hemos visto muchas claves sobre las relaciones que nos rodean, cómo identificarlas y cómo poner límites a lo que no nos viene bien para bientratarnos.

Han sido tres meses intensos y llenos de vitalidad y energía. El grupo ha ido creciendo, encontrándose, cuidándose y haciendo piña, esa piña de Buentrato que tanto nos gusta.

Nuestras semillas cayeron una vez más en tierra bien abonada y que estamos seguras de que van a seguir regando.

Como muestra nos quedamos con frases que nos han dejado el corazón lleno de esperanza y amor:

El lunes antes de organizar mi semana ya sabía que el miércoles era mi día “entre nosotras”

El tener este espacio para compartir ha sido lo máximo.

Me siento profundamente agradecida por haberme atrevido a hacer y continuar el taller.

Mirando a las compañeras es como ver a hermanas sin lazos pesado o incómodos.

Ahora me trato mejor, me doy más espacio y legitimación y me escucho más.

Tuvimos la suerte de que coincidiera el taller con la Feria del Libro donde firmaba Fina Sanz, y allí que nos fuimos a saludar a nuestra maestra con parte del grupo! Libros, dedicatorias y ver cara a cara a la gran mujer que nos ha dejado un método que les llega de forma sencilla y eficaz.

Nosotras encantadas de poder haber hecho este viaje con ellas, algunas repetirán en Septiembre y otras se han “licenciado” tras los tres módulos. A todas ellas mucha suerte en esta vida que tanto tiene que ofrecerles.

Hasta siempre!

firma mavi