Escuela de Buentrato, Semillas al viento, Talleres, Talleres online

Entre nosotras: amarnos para amar

Abrimos una nueva convocatoria de Entre Nosotras para un nuevo taller en el que aprenderemos a gestionar nuestros vínculos amorosos y relacionales: Amarnos para amar
Este taller normalmente se lleva a cabo en la Asociación de Vecinos de La Elipa de forma presencial, pero debido a la situación especial que estamos viviendo se facilitará de forma virtual a través de la plataforma Meet (no necesita registro).
Tendrá lugar del 10 de Febrero al 31 de Marzo a lo largo de 8 sesiones de 2 horas de duración, de 18:30 a 20:30h.
En circunstancias normales este taller nos lo subvencionan, pero este año no han aprobado los presupuestos y hemos decidido igualmente facilitarlo pero de forma colaborativa.
Tiene un precio simbólico de 30 euros (20 horas lectivas) y el resto lo asume la Asociación Semillas de Buentrato a la que pertenecemos.
Para hacer el taller es necesario el compromiso de asistencia y un dispositivo con cámara (móvil, tablet o pc) así como un lugar tranquilo para poder aprovechar al máximo las sesiones.
El grupo es reducido (sólo 20 personas) y las plazas se asignarán por estricto orden de reserva.Para la inscripción es necesario mandarnos un correo a esta dirección indicando nombre completo, teléfono de contacto y el correo electrónico al que daremos permiso para las sesiones.
El ingreso del taller puede hacerse mediante transferencia, PayPal o Bizum.
Se cierran las inscripciones el 7 de Febrero.
Te esperamos con los brazos abiertos!

Charlas, Semillas al viento

Libertad y límites: decir NO por amor

Ya tenemos programada nuestra próxima charla en la escuela infantil El Patí, en El Puig, Valencia, para el próximo martes 26 de Enero de 2021.

La charla será de 17:30-19:00h. y como el aforo es limitado es necesario reservar y confirmar asistencia: 636 274 015 (Berta).

La aportación es de 5 euros.

En esta ocasión hablaremos de límites y libertad. Aprender a decir no desde el buentrato para poder acompañar a nuestros hijxs de forma respetuosa.

Vivir significa estar limitado. Los límites que incluyen un entorno adecuado a las necesidades del niño/a proporcionan una base segura para más adelante poder salir al mundo y buscar otro tipo de experiencias y otro tipo de horizontes que a su vez le llevarán consigo sus propios límites (Rebeca Wild)

Escuela de Buentrato, Semillas al viento, Talleres, Talleres online

Balance positivo

Llegamos a la última semana del año y hacemos balance del recorrido que dejamos atrás con positividad.

Aunque el año no empezó mal poco después se torció de forma inesperada, pero supimos adaptarnos a las circunstancias.

En nuestro caso tuvimos que interrumpir nuestros talleres presenciales para adaptarlos al formato online y aunque fue toda una aventura, tenemos que decir que ha sido gratificante contar con tantas mujeres al otro lado compartiendo sus vidas y caminos con nosotras.

Este año nuestro taller de El Camino de la Transformación, que trata de la gestión de crisis y duelos ha sido el más solicitado. Hemos tenido tres grupos estupendos en los que hemos acompañado en todo el tránsito a través de distintos laberintos a un nutrido grupo de mujeres que han salido reforzadas del mismo y con ganas de poner en práctica las herramientas que han ido recogiendo.

Para el que viene continuamos en nuestro formato online con este taller y de forma presencial y online tendremos también el de Vivir amando(nos) para aprender a gestionar nuestros vínculos afectivos y sexuales.

El saldo ha sido a favor y despedimos el año contentas, agradecidas y con el corazón henchido por tantas buenas valoraciones como nos han dado.

Esperamos que para el 2021 nos siga acompañando la salud, tengamos mucho amor para seguir compartiendo y podamos seguir también sembrando nuestras semillas de buentrato.

Felices fiestas y próspero año nuevo para todxs!

Escuela de Buentrato, Semillas al viento

Vínculos seguros en la infancia

Ya tenemos programada nuestra próxima charla en la escuela infantil El Patí en El Puig (Valencia)

El encuentro será el próximo martes 24 de Noviembre de 17:30 a 19:00h. y al tener aforo limitado necesitamos que confirmes tu asistencia.

A lo largo de la charla hablaremos de la creación de vínculos afectivos seguros con nuestrxs hijxs y en cómo les afectarán en el futuro.

Te esperamos!

Puedes reservar tu plaza en el móvil 636 274 015 (Berta)

Semillas al viento

La importancia del perdón

Perdonar es liberarnos de una carga para poder volar libres.

Aunque perdón es una palabra de origen latino: per donare (dar con intensidad) no aparece como tal en los textos hasta llegar a la Torá en la que en uno de los capítulos del Génesis aparece narrado como hecho, aún sin palabra que lo defina (Gen-37-47)

Históricamente el perdón no es algo natural, al contrario, era más fácil encontrar venganza en una ofensa que el perdón (véanse las culturas paganas. la Ley del Talión…). A partir del judaísmo y más tarde del cristianismo aparece como la consecución de admitir una culpa, arrepentirse y pedir perdón por ello.

También debemos diferenciar el perdón que damos y el que recibimos. En cuanto al primero, nadie puede obligarte a perdonar una ofensa, es una decisión personal que normalmente, y como ya he dicho, va en contra de los sentimientos de rabia que suelen acompañarnos. Pero acercarnos al perdón hace que nos transformemos y nos alivia la carga negativa que es inherente al rencor. Perdonar es aprendizaje y por tanto resiliencia. Para conceder el perdón atravesamos varias fases:

  • Confrontar la rabia interior, la vergüenza, la herida.
  • Reconocer la fuente de la herida y por qué nos hace tanto daño, qué sentimientos escondemos tras el dolor.
  • Elegir perdonar. Esa es la opción, aunque haya base para la venganza o la ira, escoger perdonar nos va a hacer bien tanto física como psicológicamente.
  • Buscar una nueva forma de ver a la persona que nos ha infringido la ofensa. No justificar el acto, pero sí perdonar a la persona.

Cuando el perdón es algo que pedimos la forma de hacerlo nos resulta más fácil, de hecho lo utilizamos como fórmula habitual cada día cuando tropezamos con alguien, cuando pisamos a alguien…Pero, ¿qué hay cuando debemos pedirlo por algo que realmente hemos hecho mal, por alguna injusticia o algo grave? En este caso el quiz de la cuestión está en saber reconocer la culpa, y también tienen unas fases:

  • Admisión de la culpa
  • Confesión
  • Cambio de conducta

El perdón tiene también varias expresiones para ser pedido, por que hay veces que la persona ya no está, ha fallecido, otras veces puede encontrarse lejos y no podemos hablar directamente con ella…En cualquier caso podemos utilizar cualquiera de estas fórmulas:

  • Disculparse cara a cara. Reconocer la verdad. De esta forma descargamos nuestro dolor. Eso no significa que la relación vaya a seguir como si nada. Debemos dar un tiempo a que la otra persona integre nuestras disculpas. No tener expectativas y hacerlo de corazón es el mejor consejo. Por supuesto no podemos nunca imponer nuestra necesidad de perdón.
  • Escribir. Puede ser una carta corta o larga, y no tiene que llegar a la persona destinataria, nos puede servir como ejercicio de perdón al volcar nuestras necesidades en ella. También podemos escribir nuestras disculpas para clarificar lo ocurrido y que realmente lleguen a esa persona.
  • Visualización. Podemos también visualizar el perdón. Es algo más complicado si no tienes la costumbre de hacer este tipo de ejercicios, pero si sueles practicarlos, el relajarse y concentrarse en pedir perdón es liberador.
  • Confesión. No se trata del tipo de confesión religiosa a través de un confesionario, aunque si te va bien así, puedes intentarlo. Se trata de que algunas veces cargamos con secretos que nos pesan hasta clavarnos en el suelo y necesitamos irnos de este mundo ligeros, así que también viene bien aclarar y confesar algunas cosas antes de que sea más tarde.

Y luego está la cuestión de perdonarnos a nosotras mismas, como personas. Perdonar todo aquello que tenemos pendiente y que sigue llenando nuestras mochilas y no dejando sitio para otras cosas. Vamos acumulando heridas y llega un momento en que hay que revisarlas, algunas habrán cicatrizado más o menos bien, otras estarán casi secas y otras seguirán abiertas.

Lo interesante es mirar cada una de esas heridas y ver su importancia. En muchas de ellas veremos que la cosa no es tan grave, que cuando pasó lo que pasó, no pudimos hacer otra cosa, no teníamos más herramientas y que ahora soy otra persona, que me miro con otros ojos, y que para continuar, necesito perdonarme.

Si no soy capaz de perdonarme a mí misma, no puedo pretender perdonar a nadie.

El perdón adopta muchas formas, colores, olores…lo importante es que encuentres la tuya, te perdones y perdones.

Y después a volar!

Semillas al viento

Miedos y prejuicios

El sábado viví una bellísima experiencia y me apetece compartirla con vosotras ya que me hizo reflexionar mucho sobre mí y mi camino.

Hace muchos años, cuando recién  comenzaba a transitar el camino del autoconocimiento, recuerdo que llegaban a mí, técnicas de respiración para la relajación y otras pautas para controlar la ansiedad y el desasosiego que me acompañaban por aquel entonces.

Yo que siempre he pecado de incrédula, no hacía mucho caso a estas recomendaciones y pasaba por ellas de largo e incluso me permitía bromear sobre las técnicas o sobre las personas que las practicaban (miedos y resistencias se apoderaban de mí sin yo saberlo) Ahora sé que no es que yo fuera incrédula, que también, sino que esas invitaciones que me hacían a respirar y desde ahí poder controlar mis emociones,  implicaban un esfuerzo y un trabajo por mi parte y yo que, como la mayoría de mi generación, estaba acostumbrada a la rapidez e inmediatez sin esfuerzo, la opción que me daban de autorregularme no entraba en mis cálculos. Yo quería una solución a mis problemas a modo de varita mágica donde con un click, la ansiedad pasara, me sintiera más relajada y dejara de sufrir. Los profesionales que me acompañaban por aquel entonces me lo  facilitaban mucho, pues  me dispensaban todas las varitas mágicas que quisiera en forma de medicación; pastillas para dormir, para relajarme, para animarme y estar más activa, complejos vitamínicos para los dolores musculares y de cabeza porque cualquier cosa que le contaras al médico de turno tenia solución con una pastilla. Eso sí que era magia, o a mí me lo parecía.

Años después, me aventuré en la mayor experiencia de crecimiento personal que he vivido hasta el momento y lo hice como hago casi todo lo importante en esta vida, sin apenas pensarlo y sin estar preparada. He llegado a la conclusión de que esta es la forma en que la vida quiere que yo vaya aprendiendo, sobre la marcha y atravesándome el cuerpo, que por otra parte es el aprendizaje más real y profundo que existe, así que quizás, aunque yo no me sienta preparada, seguramente lo estoy o termino estándolo y es por esto que me siento muy agradecida.

Como os contaba, durante esta formación tan potente, atravesé momentos muy complicados en los que recuerdo como me decían constantemente “respira, y al respirar reciclas las emociones” “al respirar cambia la emoción” y más “respira y respira” que a mí me sonaba en ocasiones como si hablaran en clave y  me estuviera perdiendo parte de la conversación o a veces me parecía pitorreo porque yo no podía entender como pretendían que se me pasara el disgusto sólo con respirar. (Recordad que yo estaba acostumbrada a la varita mágica que todo lo cura rápidamente)Porque yo respirar respiraba,  que si no me hubiera muerto, pero claro, no funcionaba.

Poco a poco fui comprendiendo el significado de aquello que me querían decir porque cada vez tomaba más conciencia de mi respiración e iba aprendiendo a hacer respiraciones completas, que es una cosa que tiene mucha lógica y parece muy fácil pero que si llevas muchos años respirando superficialmente a la altura de la clavícula (sin apenas entrar aire a tus pulmones más que para sobrevivir) pues es muy difícil cambiar el patrón respiratorio, como cualquier cosa.

A la vez empecé a ir a clases de Pilates, porque esto es así, cuando empiezas a hacer cambios en tu vida cada vez te quieres más y te cuidas más, y el Pilates es muy bueno para el cuerpo y también se trabaja mucho la respiración por lo que me venía genial. Me apunté a Pilates y no a Yoga porque eso era demasiado espiritual para mí… en fin. Necesité casi dos años de Pilates para dar el paso y probar el Yoga. Me encantó desde el primer momento.

Ahora asisto dos veces en semana a Yoga e incluso, muy de vez en cuando, saco la esterilla en mi casa y me dejo fluir con lo que me pide el cuerpo.

Ahora ya he aprendido a respirar (de una forma útil y poderosa),  a sostenerme en el llanto y en la ansiedad, ahora puedo reconvertir una emoción dolorosa, sacarla de mí y encontrar la paz. Ahora comprendo aquel lenguaje en el que me hablaban.

He llegado hasta aquí deconstruyéndome y rehaciéndome desde el amor que ahora siento que me tengo. Por este camino no me han servido las varitas mágicas porque esas lo único que consiguen es adormecer tu sentir y alejarte de tu verdadero centro. Para andar este camino de autoconocimiento me he valido de mi propia magia y de la de mis aliadas en el transitar de mis laberintos. He dejado atrás creencias erróneas, muchos prejuicios y resistencias. Ha sido complejo pero puedo decir que me ha engrandecido caminarlo.

Y ¿porque he querido compartir esto hoy? Pues porque el sábado asistí a mi primer Kirtan, que es un concierto de mantras donde todxs lxs asistentes participan, dirigido por Vika Gurskaya (@lylytktana) de Yoga Arte Cáceres. Reconozco que tenía mis reticencias a asistir pero era una invitación de mi maestra de yoga por el aniversario de su sala, Home Yoga Shala (@home_yogashala_merida) y me decidí a probar. Dejé a un lado mis prejuicios, me permití experimentar algo diferente y disfrutarlo. Es cierto que en algún momento venían a mis pensamientos algunas frases del tipo “esto hace un tiempo te parecería una secta “o “anda ya! cómo va a meditar nadie con tanto ruido”. Cuando esos pensamientos venían los acogía y me permitía darme cuenta de cuáles son mis miedos y mis prejuicios y cómo a veces dejamos que estos limiten nuestra vida, dejando de hacer cosas o de conocer personas sólo por aquello que hemos creado en nuestra cabeza.

En el momento que me permití disfrutarlo sin complejos y sin expectativas lo disfrute enormemente ya que se genera una energía preciosa entre todas las personas que asisten y la vibración que transmite la repetición de mantras favorece el estado de meditación y serenidad. Así que cuando me vi a mí misma disfrutando de los efectos de la práctica, no pude más que echar la vista atrás a aquellos años en los que la sola invitación a realizar respiraciones profundas me parecía la idea más desorbitada del mundo.

Cuentos, Semillas al viento, Talleres

En busca de la felicidad

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Este sábado pudimos disfrutar de una mañana estupenda con un taller muy significativo: En busca de la felicidad

Partiendo del cuento de El árbol rojo llegamos a interesantes reflexiones.

¿Qué es la felicidad? o mejor aún, ¿qué nos venden cómo felicidad?

Depende de a quién preguntes te responderá una cosa u otra. La felicidad es algo intangible, se siente o no se siente. Nos provoca alegría sentirla, pero también nos puede provocar sentimientos de frustración, ansiedad o desesperación creer que nunca la vamos a tener.

Vivimos inmersas en un sistema capitalista que produce deseos en cadena y muchas veces sentimos que nuestra felicidad va ligada a esos deseos o mejor, al hecho de conseguirlos. Hay quien es feliz acumulando cosas al igual que hay quien es feliz con lo mínimo. (Ojo, que ahora llegan las Navidades)

Tener todo lo que ansiamos no es tener la felicidad, aunque puede que creamos que sí. Creemos que somos libres, que tenemos la voluntad de elegir lo que queremos y en esas elecciones basamos también nuestra felicidad. Pero, ¿somos libres? O somos felices pensando que somos libres.

A veces nos pasamos la vida esperando algo…y ese algo no llega y eso nos hace infelices: esperamos la pareja de nuestra vida, el trabajo de nuestra vida, tener una familia, vamos, el paquete completo, y aquí volcamos nuestras expectativas, todo aquello que diseñamos a nuestro antojo y por lo que medimos el resto de las cosas y al resto de las personas.

Si vamos pensando en alcanzar la perfección y esta nunca llega porque nuestras expectativas son muy altas, lo único que alcanzaremos será un estado de frustración continuo.

Pero, ¿qué hacemos nosotras para que aquello que queremos ocurra? ¿Qué tipo de raíces tiene nuestro árbol de la vida? Si resulta que no estoy obteniendo los frutos que quiero, tendré que mirar si estoy abonando bien el terreno, si mis raíces, que son mis fortalezas están en buen estado o están podridas.

Proyectar mis deseos, mis frutos, y no conseguirlos no me lleva a la felicidad, sin embargo, si soy capaz de redirigir mis objetivos, priorizarlos y relativizarlos, probablemente sea más fácil que mi listón de la felicidad se ponga a mi alcance.

Para eso voy a revisar mis expectativas en mis tres niveles:

¿Qué quiero para mí?

¿Qué quiero para mis relaciones?

¿Qué quiero en mi mundo?

Es imprescindible revisar de tanto en tanto mis expectativas para ver dónde estoy en cada momento vital, porque si no, veré la vida pasar y con ella las oportunidades que quería para mí. El universo nos va dejando pistas, sólo hay que saber verlas y atraparlas al vuelo.

De esta forma podremos ir modificando nuestros planes y cuando surge una crisis, no sólo seremos flexibles en su tránsito sino que saldremos fortalecidas de ella, aprenderemos a sacarle el lado positivo.

Y,  ¿qué tienen que ver mis expectativas con el género? Pues todo. El sistema patriarcal nos enseña que no valemos lo suficiente solas, que no podemos llegar a lo más alto porque ya se encarga de no llevar a cabo la conciliación laboral, se encarga de que estemos pendientes de desear lo que no somos, porque en ese camino es donde él nos tiene subyugadas. A lo largo de la historia a las mujeres se nos negó estudiar, se nos negó trabajar y a las pioneras, esas mujeres que lograron salir adelante a pesar de todo, se las enterró bajo miles de nombres masculinos para que no asomaran la cabeza.

Pero ahora tenemos la posibilidad de plantar cara, de reprogramar toda esa historia que han  querido vendernos y de tomar las riendas de nuestra vida.

En ocasiones sabemos lo que queremos, pero también tenemos la creencia de que no va a ser suficiente, de que no valemos para ello, o peor aún, de que no nos lo merecemos (síndrome de la impostora) y aquí entra en juego una glándula muy útil que tenemos situada justo en medio del esternón y que se llama TIMO. El timo fue utilizada para la reprogramación durante años, y no es casualidad: esos golpecitos en el pecho al ritmo de por mi culpa, por mi culpa, no hacían más que incorporar en nuestros cerebros la idea de que todo era por nuestra culpa y con esa losa encima, ¿quién avanza?

Por eso es muy importante cambiar nuestra forma de pensar sobre nosotras, de vernos en positivo, de creer en lo que hacemos y en estar seguras de que lo que hacemos está bien hecho: PUEDO, QUIERO Y MEREZCO y esto también podemos hacerlo utilizando la misma glándula. Visualizando lo que deseamos y dándonos unos golpecitos al ritmo de quiero, puedo y merezco. No es un ejercicio largo, bastan cinco minutos al día y es efectivo.

Necesitamos empezar a buscar la felicidad dentro de nosotras, buceando hasta encontrar nuestra verdadera esencia, aquella que tiene mucho que ver con nuestra niña interior, lo que deseaba, lo que soñaba, lo que realmente le hacía feliz. Sólo en esa comunión con nosotras mismas está la respuesta.

Así que la propuesta es sencilla, volver a entablar conversaciones serias con aquella niña, conversaciones que nos den pistas de lo que hemos olvidado u omitido por estar inmersas en satisfacer deseos que no nos llevan a ninguna parte, e incluso deseos de terceras personas. Ajustar nuestra realidad a nuestros propios deseos es el único camino a seguir.

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Semillas al viento, Talleres

El Deseo

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Este sábado comenzamos nuestro ciclo de talleres mensuales con El Deseo.

 

Podemos hablar del deseo como algo intrínseco del ser humano, si no hubiéramos deseado mejorar seguiríamos en las cavernas. El deseo cumple una función y es hacer que nos movamos en una dirección en busca de aquello que anhelamos, son metas imaginarias que nos impulsan hacia el futuro. En general nos pasamos la vida deseando algo: cuando somos pequeñas deseamos ser mayores para poder hacer lo que nos dé la gana, cuando somos adolescentes deseamos tener dinero para ser independientes de nuestros padres y madres, cuando tenemos novios o novias deseamos estar todo el día pegadas a ellos o ellas, cuando somos adultas deseamos todo lo que nos ofrece el capitalismo porque esa creación que el sistema hace del deseo es lo que mueve el mundo. Pero, ¿cómo vivimos nuestro propio deseo? ¿En qué deseamos convertirnos?

 

Deseo vs Aceptación= responsabilidad: Sí (Cuidado con lo que deseas). Si de repente obtenemos lo que deseamos nos surge el dilema de la responsabilidad, ahora debemos hacernos responsables de aquello que deseábamos. Surge el miedo a nuestro propio deseo y a qué hacer con él.

 

Este deseo tiene una parte de placer, anticipar la satisfacción de tener o poseer algo nos proporciona una dosis de placer y también entra en juego la fantasía de conseguirlo. Si ese deseo además es satisfecho nuestras endorfinas se vuelven locas por lo conseguido, nos da un subidón estupendo. Pero, ¿acaso conseguir todo lo que queremos nos hace felices?

 

Deseo vs Rechazo= frustración: No (duelos). Por otra parte si el resultado de nuestro deseo es negativo o recibimos una negativa nos cae encima un sentimiento de frustración que nos lleva a una pequeña o gran crisis y que debemos cerrar con un duelo. Nuestras fantasías no se ven saciadas y nuestras expectativas caen en picado. Esa frustración normalmente viene acompañada de ira, y como ya hemos dicho en más ocasiones, a las mujeres no se nos deja expresar la ira por lo que se acaba acumulando en nuestro depósito interno y manifestándose en forma de tristeza o depresión. También podemos encontrarnos con que no sabemos decir No, esa dificultad es nuestro propio miedo al rechazo. Conectando con lo anterior, el conseguir todo lo que deseamos hace que nuestro cerebro no esté nunca satisfecho y siga creando deseos, lo que al final se traduce en una infelicidad continua.

 

Independientemente de lo que la mente experimenta, reacciona con deseos que siempre implican insatisfacción. Si la mente experimenta algo desagradable desea librarse de la irritación, si experimenta algo placentero desea que perdure por lo que siempre está insatisfecha.

 

Si ponemos como ejemplo de esto el amor, nos causará:

 

  • Ansiedad (abandono)
  • La creencia de que podemos aspirar a alguien mejor.
  • Ambos pensamientos a la vez

 

Si aceptas que las cosas son como son, no hay sufrimiento.

 

Para poner el broche de oro y sin dejar el tema, hablamos de un deseo mucho más íntimo, el deseo sexual, y para hacerlo jugamos con palabras: Deseo, placer, fantasía, sexualidad

 

Todas ellas son palabras que juegan con nuestros cinco sentidos, las sentimos con todos ellos.

 

Deseo. Suena a algo prohibido, a algo carnal, sudor, pasión…A las mujeres no se nos enseña a desear, se nos enseña a ser deseadas. A estar siempre disponibles para los deseo del otro, a satisfacer sus deseos sin pensar en los nuestros. Durante siglos las mujeres han sido tratadas como simples recipientes en los que poner la semillita, se pensaba que no teníamos estímulos sexuales, que no necesitábamos desear y que con tener un hombre ya íbamos servidas, independientemente de que cumpliera o no nuestras expectativas. Hoy aún se mutilan mujeres sexualmente para evitar que deseen, que sientan.

 

Placer. El placer se nos ha negado. Montones de tratados médicos destripaban la anatomía femenina sin poner de relieve que también sentimos y necesitamos ese placer. Se nos daban curas contra la histeria que no eran más que masturbaciones para dejarnos tranquilas y satisfechas. De hecho las mujeres disponemos de una parte anatómica diseñada exclusivamente para nuestro placer: el clítoris, algo que no tienen los hombres.

 

Fantasía, que deja volar nuestra imaginación. Imaginación que en muchos casos viene apoyada en un amor romántico que nos deja en un papel de sumisión frente al hombre que debe darnos protección y placer. Fantasías que no hay que compartir, que no tienen por qué llevarse a cabo, que sólo están ahí para erotizarnos.

 

Sexualidad. Desde pequeñas se nos enseña de forma diferente a vivir nuestro sexo: Lo que no se ve, no existe. Lo que no se nombra, no existe.

 

En el caso de las mujeres al tener los órganos sexuales internos parece que no existieran, de hecho sería un ejercicio interesante saber si podríais pintar de memoria vuestra vulva. Pero la sexualidad va mucho más allá de nuestros órganos reproductores. Tenemos un cuerpo sexuado y preparado para el placer y prácticamente usamos un porcentaje muy pequeño de él para disfrutarlo completamente.

 

La sexualidad se compone de globalidad y genitalidad.

 

La globalidad es el todo, es nuestro cuerpo en un conjunto indivisible, todo placer y gozo, son caricias, son miradas, roces, susurros, todo aquello que nos provoca placer y que no tiene por qué ver con la genitalidad, que es la otra parte, la más conocida.

 

Y añadimos una palabra más: Seducción

 

En el juego de la seducción nos puede llamar la atención un cuerpo estático (alguien sentado en una barra: su pelo, su cara, su cuerpo, sus gestos…) o un cuerpo dinámico (el caminar, el bailar…) también el lenguaje verbal forma parte de la seducción, no sólo lo que me dicen sino en qué tono y de qué forma me lo dicen.

 

Cuando nos sentimos seducidas por una persona entramos en una fantasía en la que la vemos como queremos verla o la imaginamos y no como realmente es. Esa fantasía puede seguir alimentándose y puede erotizarnos, es decir, imaginamos a esa persona desde el placer y dándonos placer. En las fantasías eróticas podemos imaginar cosas que no tienen por qué convertirse en realidad, sólo forman parte de un imaginario que nos sirve para obtener otro tipo de placer. Ese placer puede tener su culminación en relaciones sexuales solas, lo que nos llevaría al autoerotismo o en compañía.

 

El autoerotismo forma parte intrínseca de nosotras mismas, nadie mejor conoce nuestro cuerpo y dónde y cómo tocarlo para acceder al placer pero sin embargo en un momento el patriarcado decidió que las mujeres no teníamos ni necesitábamos placer, que nuestra función era simplemente reproductiva, que el placer se lo teníamos que dar nosotras al hombre y que estaba bien que éste tuviera experiencias con otras mujeres. Este placer que tanto tiempo se nos negó podemos volver a conquistarlo conociéndonos a nosotras mismas para compartir ese conocimiento más tarde si lo deseamos con una pareja o bien disfrutarlo solas.

 

También debemos distinguir entre atracción y deseo que son términos diferentes. Para diferenciarlos se puede usar la metáfora del café: no es lo mismo decir me gusta el café (atracción) que me tomaría un café (deseo). Si estoy despierta a las cinco de la mañana por mucho que me guste un café puede que no sea la mejor manera de volver a dormirme por lo tanto se da una atracción sin deseo. Si por otra parte me despierto pegada de hora y necesito despertarme rápidamente y no me gusta el café igual me siento obligada a tomarme uno para acabar de despertarme y se da justo lo contrario, el deseo sin atracción.

 

Para tener una buena salud sexual los Derechos sexuales deben ser reconocidos y garantizados:

 

  • Al placer sexual
  • A la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables
  • Expresión sexual emocional
  • Atención de la salud sexual
  • Libertad sexual
  • Equidad sexual
  • Información basada en el conocimiento científico
  • Privacidad sexual
  • Autonomía, integridad y seguridad sexual

 

En general debemos desaprender todo lo aprendido para volver a aprender, debemos aprender a deconstruirnos para volver a construirnos cada día, porque lo que me ha servido hasta hoy puede que no me sirva mañana.

 

Fue una mañana muy entretenida y llena de buenos deseos…

 

Y tú, ¿Qué deseas?

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Semillas al viento, Talleres

Agradecidas y emocionadas

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Así nos sentimos, agradecidas y profundamente emocionadas con el cierre del grupo de Vínculos amorosos al que hemos acompañado a lo largo de tres meses.

Hemos visto muchas claves sobre las relaciones que nos rodean, cómo identificarlas y cómo poner límites a lo que no nos viene bien para bientratarnos.

Han sido tres meses intensos y llenos de vitalidad y energía. El grupo ha ido creciendo, encontrándose, cuidándose y haciendo piña, esa piña de Buentrato que tanto nos gusta.

Nuestras semillas cayeron una vez más en tierra bien abonada y que estamos seguras de que van a seguir regando.

Como muestra nos quedamos con frases que nos han dejado el corazón lleno de esperanza y amor:

El lunes antes de organizar mi semana ya sabía que el miércoles era mi día «entre nosotras»

El tener este espacio para compartir ha sido lo máximo.

Me siento profundamente agradecida por haberme atrevido a hacer y continuar el taller.

Mirando a las compañeras es como ver a hermanas sin lazos pesado o incómodos.

Ahora me trato mejor, me doy más espacio y legitimación y me escucho más.

Tuvimos la suerte de que coincidiera el taller con la Feria del Libro donde firmaba Fina Sanz, y allí que nos fuimos a saludar a nuestra maestra con parte del grupo! Libros, dedicatorias y ver cara a cara a la gran mujer que nos ha dejado un método que les llega de forma sencilla y eficaz.

Nosotras encantadas de poder haber hecho este viaje con ellas, algunas repetirán en Septiembre y otras se han «licenciado» tras los tres módulos. A todas ellas mucha suerte en esta vida que tanto tiene que ofrecerles.

Hasta siempre!

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Los Dones recibidos

los dones recibidos

Llega Junio y se acerca el Solsticio de verano! Una época del año en la que cerramos un ciclo y abrimos otro, en el que practicar el dar y el recibir.

Para ello he preparado un taller muy especial en el trabajaremos de forma intergeneracional con nuestras ancestras para ver nuestro legado, lo que nos viene bien y lo que queremos dejar atrás. Reflexionaremos sobre por qué nos cuesta tanto recibir si nos pasamos la vida dando. Practicaremos Tonglen, una técnica de meditación tibetana y acabaremos con el ritual de Solsticio de verano para soltar lo viejo y dar la bienvenida a lo nuevo y a un nuevo ciclo de abundancia.

El taller tendrá lugar el próximo día 15 de Junio, sábado, de 10-14h. en nuestro local de Terapias Naturales (Plaza de San Juan de Covas 2-local 6. Alcorcón- Madrid) muy cerquita de la Renfe de San José de Valderas.

Tiene un precio colaborativo de 20 euros y se facilita en grupo reducido para tener la oportunidad de compartir en confianza y poder seguir tejiendo redes.Para reservar tu plaza puedes mandarnos un correo a:

semillasdebuentrato@gmail.com

Te espero con el corazón abierto ❤

Accesos desde Madrid:

Renfe: C-5 desde Atocha- San José de Valderas + 3 minutos andando

Metro: L-10 Joaquín Vilumbrales + 8 minutos andando.

Autobús: 511 desde Príncipe Pío- parada Renfe + 3 minutos andando.

Recomendable traer ropa cómoda y un cojín, ya que trabajaremos en el suelo.

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